El céntrico piso madrileño de la decoradora Carmen Rivero es la mejor prueba de que la decoración navideña puede hacerse en cualquier estilo. Aquí los adornos se han adaptado perfectamente al estilo del piso hasta el punto de que casi parece que están allí todo el año.

En el salón, un sencillo árbol ha sido adornado con guirnaldas de papel, farolillos chinos entonados con los colores del sofá, formado por módulos de tapicerías diferentes que se pueden mover con facilidad y resultan muy versátiles.

En el despacho son los cojines los que ponen la nota oriental, mientras que los baldosines del suelo, originales de la casa y típicamente españoles, contrastan con la modernidad de la mesa de cristal. Un pequeño reno y la silueta de un árbol adornan la estancia y la impregnan de espíritu navideño.

Los pequeños adornos y el gran colorido de la decoración de la mesa le dan carácter y alegría a la cocina y a la zona de comedor, con los ya clásicos muebles Tulip de Knoll.

En el dormitorio volvemos a soñar y a sumergirnos en otros mundos: la mayoría de los cojines los fue adquiriendo la dueña en sus viajes. El cabecero es clásico, lo contrario de los veladores que sirven de mesita. La guirnalda es el toque festivo que faltaba.

Esta misma iluminación navideña se repite en el baño. La decoradora no deja pasar ni un solo detalle. El resutado final es, simplemente, encantador.

Visto en: Micasa.