Esta casa pertenece a la anticuaria Josephine Ryan, que la reformó después de comprarla. A pesar de la obra, sigue manteniendo el aroma del paso de los años, ya que se ha realizado con materiales comoo el yeso o el cemento, y se han conservado los suelos de madera.

Los muebles y los elementos decorativos parece que llevan ahí toda la vida, pero ha sido cuidadosamente seleccionados. La butaca, por ejemplo, se ha tapizado con un abrigo de cuero y una sábana de lino.

La cocina nos lleva a siglos pasados, con su gruesa mesa de madera bruta, las sillas con desconchones en la pintura y la lámpara de ves que cuelga de vigas de madera.

Los techos curvos le confieren un encanto especial a esta zona en la que se coloca el aparador, un mueble que deja toda la vajilla a la vista .

Lo mismo sucede en la zona de cocina, donde destacan unas antiquísimas puertas de castaño, junto a electrodomésticos como el horno, que pese a su apariencia, son eléctricos.

Y la habitación casi recuerda, por su sencillez, a la de un convento. La cama con dosel es  moderna, y se codea de tú a tú con un viejo velador de metal oxidado. Se han mantenido algunos desconchones en el techo y las paredes, que preservan la autenticidad de la casa.

Visto en: Nuevo Estilo.