Cuando dos estilos tan diferentes como el colorido y abigarrado estilo hippie con sus paredes atestadas de colores, formas, pañuelos, telas pintadas, estampados, patchwork o cortinas de cuentas se mezcla con el más depurado glamour urbano, el resultado no podía ser otra cosa que impactante, fresco y muy chic. Surge así una tendencia que no acaba de llegar con fuerza pero tampoco deja de verse por completo. Un estilo solo para gente atrevida: el estilo hippie chic.

Telas bordadas, estampados inspirados en diferentes etnias, flores de mil colores, alegres banderines, animales de juguete, mariposas, imágenes psicodélicas o algo de arte pop se reúnen en este estilo que, al contrario que su inspirador estilo hippie en su modo más puro, se basa más en los detalles que en los muebles o los espacios y paredes, aquí generalmente más depurados o sencillos y clásicos.

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